SENTENCIA HISTORICA PARA EL MANOS ASESIN@ DEL HIJO DE JAVIER SICILIA

Un juez federal en Tamaulipas ha condenado a Jesús Cárdenas Pérez, conocido como «El Manos», a una impresionante pena de 297 años tras las rejas. Este presunto miembro del Cártel del Pacífico Sur fue hallado culpable de su complicidad en el brutal asesinato de Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del reconocido poeta y activista Javier Sicilia, así como de otras seis víctimas en marzo de 2011 en Temixco, Morelos. La sentencia subraya la gravedad de sus crímenes y el compromiso de la justicia en enfrentar la violencia que flagela al país.

Además de la sentencia impuesta, “El Manitas” se verá obligado a desembolsar la suma de siete millones 273 mil pesos debido a su implicación en delitos de delincuencia organizada, tenencia de marihuana y cocaína, y por portar un arma de fuego reservada exclusivamente para las Fuerzas Armadas, según comunicó la Fiscalía General de la República (FGR).

El 28 de marzo de 2011, un oscuro suceso sacudió a Jiutepec, Morelos, cuando un grupo de hombres armados, entre los que se encontraba Jesús Cárdenas Pérez, llevó a cabo un atroz acto: secuestraron a siete almas inocentes. Lamentablemente, sus vidas fueron truncadas y sus cuerpos ocultados en un fraccionamiento de Temixco, dejando una huella de horror en la comunidad. La investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) busca desentrañar esta trágica historia.

Entre las trágicas víctimas se encontraba Juan Francisco Sicilia Ortega, un joven de tan solo 24 años, cuyo cuerpo fue descubierto junto al de otros jóvenes en el balneario de Temixco, en un desafortunado día que marcaría un antes y un después. Los cuerpos mostraban evidencias de tortura, desatando una ola de indignación en todo el país.

Después del atroce crimen, los miembros de la banda delictiva intentaron deslindarse de la responsabilidad apuntando con el dedo al Cártel del Golfo. Sin embargo, las exhaustivas indagaciones llevadas a cabo por la entonces Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública Federal revelaron una historia diferente: la verdadera autoría recaía en el Cártel del Pacífico Sur.

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