El demoledor choque político entre Enrique Galindo y Héctor Serrano.
Por Neri Corpus
El terreno de la seguridad pública en nuestra capital se ha transformado en un tablero de ajedrez político donde las piezas se mueven con racha de revanchismo. La reciente y presuntamente arbitraria detención de una abogada y defensora de derechos humanos por parte de la Policía Municipal no solo encendió las alarmas civiles, sino que desató un severo cruce de acusaciones entre dos pesos pesados de la escena pública local del estado: el legislador Héctor Serrano Cortés y el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos.
El primero en lanzar el golpe fue Serrano Cortés, con el colmillo político que lo caracteriza, con un viejo y conocido refrán: «En la casa del jabonero, el que no cae, resbala». Para Serrano, el edil no solo pisó en falso, sino que protagonizó un «resbalón terrible». La crítica va directo a la línea de la actual administración: ¿cómo es posible que quien construyó su campaña bajo el robusto eje de la seguridad y la defensa de las libertades individuales hoy presida una gestión señalada por violentar derechos primordiales? cuestionó Serrano.
Serrano no se midió, y exigió una revisión consistente, implacable y sin margen de error para la corporación policial, enfatizó que la seguridad de los ciudadanos no puede quedarse en la narrativa de las promesas electorales, sino que exige una validación cotidiana en las calles de la capital.
La réplica de palacio municipal no tardó en llegar, y lo hizo con un tono mundialistico y futbolero con un contraataque personal «Ya me da pena» fue la respuesta del alcalde, quien optó por restarle legitimidad a su crítico por no ser jugador local, «yo juego de local», mientras que Serrano lo hace «de extranjero», acusándolo implícitamente de no entender la dinámica de una ciudad «que nosotros sí cuidamos»expuso.
Sin embargo, el alcalde no esquivó el bulto del error operativo y calificó el arresto de la activista como un hecho «lamentable y triste» por el cual, aseguró, ya ofreció las disculpas institucionales correspondientes, pero el deslinde vino acompañado de un zambombazo, el edil Galindo acusó a Serrano de su incapacidad para pedir disculpas publicas , sacando a la luz que un periodista y dueño de un medio de comunicación sigun en la cárcel, dijo que el legislador mantiene las manos metidas en ese proceso. «Él no tendría ya que hablar de eso», remató.
Galindo al ser cuestionado sobre las faltas cometidas, sentenció que a su detractor»ya deberían de haberle sacado la tarjeta roja».

























































