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UASLP abre espacio a películas accesibles para personas con discapacidad visual y auditiva en su 9º. Festival de Cine

El 9.º Festival de Cine de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) abrió la pantalla a personas con discapacidad visual y auditiva con una función accesible de “Veneno para las hadas”, del director Carlos Enrique Taboada, adaptada por el colectivo Cine para Imaginar.

La proyección se realizó en el foro al aire libre del Museo Universitario (MUNI), con audiodescripción, interpretación en Lengua de Señas Mexicana (LSM) y subtítulos, como parte del trabajo que el colectivo desarrolla desde hace una década para ampliar el acceso al cine de las personas con discapacidad sensorial. De igual manera, como parte de las “Mañanas creativas”, se llevaron a cabo sesiones lúdicas y de sensibilización.

El proyecto nació en Puebla por iniciativa de Jorge Lanzagorta, una persona con discapacidad visual que identificó las dificultades para seguir una película sin información sobre lo que ocurre más allá de los diálogos. Lucero Ávalos Martínez, también con discapacidad visual y responsable de audiodescripción, explicó que esta herramienta permite conocer acciones, gestos y movimientos mediante una narración que se incorpora en los espacios entre diálogos, sin alterar el ritmo de la obra.

“La adaptación requiere revisar la cinta, seleccionar los elementos visuales indispensables, elaborar un guion, medir los tiempos y sincronizar la narración con el sonido”, explicó. En el caso de las personas sordas, el proceso incluye traducir los contenidos a LSM, asignar personajes y grabar las interpretaciones.

Edgar Omar Hernández Silva, mediador cultural y lingüístico del colectivo, recordó que durante su infancia podía observar las animaciones, pero no siempre comprendía las historias. Aunque los subtítulos le permitieron acceder a parte de la información, consideró que no son suficientes para toda la comunidad sorda.

“La accesibilidad real en las películas es a través de la lengua de señas, que es la lengua natural de las personas sordas y que les puede permitir acceder a la información, acceder en este caso al contenido cultural de las películas”, expresó a través del intérprete Daniel Díaz Vargas.
Por su parte, Dana Albicker Mendiola, responsable de producción e investigación, señaló que el desconocimiento sobre las necesidades de estas audiencias, la falta de recursos y la resistencia de algunos sectores de la industria dificultan la producción de más películas accesibles.

El colectivo estima que una adaptación en condiciones industriales puede costar alrededor de 100 mil pesos. Con presupuestos limitados y apoyo de fondos públicos, realiza entre seis y diez adaptaciones al año, principalmente de películas mexicanas de distintos géneros y temáticas.

Albicker consideró necesario establecer obligaciones concretas en la legislación cinematográfica, pues, aunque existen disposiciones relacionadas con el subtitulado, la audiodescripción y la interpretación en LSM siguen teniendo una presencia limitada. “Se sigue viendo como un extra de las películas, más no como un derecho que tienen todas las personas a acceder al cine, al arte, a la cultura”, expresó.

La accesibilidad, añadió, debe considerarse desde la producción y distribución, no solo cuando una película está terminada.

Para Cine para Imaginar, participar en festivales cinematográficos, como el de la UASLP, permite mostrar que existen alternativas para acercar las películas a públicos con distintas formas de percibir y comprender las historias. Sus integrantes han llevado funciones a diferentes estados del país y compartido su experiencia en espacios internacionales.

La participación en el Festival de Cine UASLP permitió exhibir una película accesible y visibilizar el trabajo especializado que requiere su adaptación. El desafío, coincidieron, es que estas funciones dejen de ser excepcionales y que el acceso al cine y a la cultura no dependa de las capacidades sensoriales de cada persona.